El Madrid volvió a golpear en el clásico europeo. Si en la primera vuelta de la Euroliga había conquistado el Palau, esta vez triunfó en su casa con un ejercicio defensivo que dejó en los huesos al Barcelona: solo 61 puntos sumó el grupo azulgrana, su peor anotación de la temporada. Su producción ofensiva en cada cuarto (14, 17, 16 y 14 puntos) fue minúscula. El Madrid repartió esfuerzos en una actuación solidaria y grupal para abrochar una victoria que permite al conjunto blanco igualar a su rival en la clasificación con 14 victorias y cerrar la herida del último clásico liguero.El Palacio se rindió antes del duelo a Tavares, homenajeado como máximo reboteador histórico de la Euroliga. Y el gigante de Cabo Verde respondió a los aplausos con un arranque demoledor: la primera canasta del choque, y la segunda, y la tercera, dos rebotes, un tapón a Norris, palmeos para robar el balón… El omnipresente Tavares era el faro blanco mientras el Barça andaba atascado en ataque (el primer bingo a los tres minutos), lastrado por las pérdidas e inferior bajo los aros hasta que Xavi Pascual agitó el banquillo. Entre los refrescos emergió Laprovittola para conectar las piezas y enchufar a Willy por dentro y a Shengelia en el perímetro. Claro que el Madrid tiene también dinamita en la reserva y Maledon, Deck y Lyles conservaron la renta local antes de la primera pausa (21-14). Cinco puntos de Lyles permitieron al Madrid dar otro bocado. El conjunto de Scariolo mantenía altas las revoluciones con y sin balón, un remedio al remoloneo que le ha castigado en los primeros tramos de la temporada antes del descanso. Esta vez era un equipo enchufado de principio a fin. Defendía y corría el Madrid para aumentar la brecha y Pascual ordenó parar muy pronto. El técnico blindó su quinteto con sus mejores soldados defensivos pero ni así evitó que Garuba se vistiera de Llull con un triple en el último segundo de la posesión. Invisible Punter, el timón barcelonista lo manejaba Laprovittola. Shengelia chocaba con Tavares, el factor diferencial por lo que sumaba de frente al tablero contrario y lo que intimidaba de espaldas al suyo. No hay antídoto para semejante mole, sobre todo cuando evita cargarse con faltas. Al Barça se le hacía largo el ataque. La anarquía de Punter era el mejor reflejo de sus problemas para dominar el ritmo del encuentro (43-31).El cara a cara entre Abalde y Brizuela hará feliz al seleccionador Chus Mateo por la intensidad de los dos exteriores españoles. El Barcelona apretó ahora sí en varias defensas seguidas y bajo ese regreso al primer mandamiento de Pascual (“defenderás”) se metió otra vez en el partido. El Madrid respondió entonces con la misma moneda, elevó el tono físico y su prestación en el rebote, y con un juego más alegre dio otro meneo al marcador. Cada vez que el equipo azulgrana asomaba, el blanco lo mandaba abajo. El grupo de Scariolo demostraba que podía apuntarse el clásico desde su fiebre defensiva (63-47 tras un tercer cuarto con solo cinco canastas visitantes en juego).El Barça no encontró el punto del encuentro, ni en juego ni en energía. Se lo tragó un Madrid crecido. El pisotón definitivo lo estampó Garuba con su explosión al comienzo del último cuarto. Ahí murió un intento de reacción azulgrana cargado de poca fe y sin soluciones con el balón. Nada que hacer contra una defensa blanca de granito. REAL MADRID, 80; BARCELONA, 61Real Madrid: Campazzo (6), Abalde (2), Hezonja (12), Okeke (2), Tavares (11) -cinco inicial-; Feliz (0), Deck (12), Maledon (6), Garuba (16), Llull (2), Lyles (9), Len (2).Barcelona: Punter (3), Satoransky (9), Parra (2), Norris (0), Vesely (2) -cinco inicial-; Laprovittola (12), Brizuela (13), Cale (0), Shengelia (10), Willy (6), Marcos (0), Fall (4).Parciales: 21-14, 22-17, 20-16 y 17-14.Árbitros: Javor, Hordor y Vilius. Sin eliminados.Movistar Arena. 12.156 espectadores.Resultados y clasificación de la Euroliga.

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