
Los carteles del abono taurino de Sevilla son manifiestamente mejorables. Y José María Garzón, el nuevo empresario, lo sabe mejor que nadie. Sabe que, en el fondo, suponen una decepción para quienes han confiado en que su desembarco en La Maestranza supondría un cambio, una novedad y una ruptura con la inercia del pasado.Quizá, porque las expectativas eran muy altas; quizá, quién sabe, porque se le ha valorado en exceso, y Garzón no sea más que otro miembro del sistema, agravado en este caso por su condición de apoderado de Juan Ortega.Más informaciónSabe, también, que los carteles del abono parece que están basados en el borrador que se dejó olvidado en un cajón Ramón Valencia —el empresario defenestrado de mala manera por la Real Maestranza—, y que no destacan precisamente por sus innovaciones. Más de lo mismo. Y alguien podría concluir que para ese viaje no se necesitaban alforjas. El empresario trata de escudarse en la falta material de tiempo, y que ha debido recomponerlo todo cuando obtuvo el sí de Morante, y es verdad. Pero ha tenido el suficiente para incluir a todos los recomendados, para premiar en exceso a unos toreros y olvidarse de otros, y para que vuelvan un año más las mismas ganaderías de siempre.¿Qué méritos adornan a Juan Ortega y Pablo Aguado para figurar cuatro tardes en el abono? ¿Y a Talavante y Manzanares para estar tres?Ahí van algunos nombres. ¿Qué méritos adornan a Juan Ortega y Pablo Aguado para estar cuatro tardes en el abono? ¿Y cuáles son los de Talavante y Manzanares para hacer tres paseíllos? Entre los cuatro ocupan 14 puestos y cierran el paso a otros con valores suficientes para estar en Sevilla.Por respeto a las personas se omiten los nombres de toreros modestos que figuran una tarde sin otro motivo aparente que la recomendación cercana.Presume Garzón de que ha contratado a representantes de la nueva generación: Molina, Víctor Hernández, Aarón Palacio, Zulueta y Fabio Jiménez, pero omite la muy larga lista de matadores que han quedado fuera por motivos que se desconocen más allá de la habitual coletilla de que ‘todos no caben’. Ahí están, entre otros, Ginés Marín, Curro Díaz, Fernando Adrián, Antonio Ferrera, Paco Ureña, Samuel Navalón, Jarocho, Adrián de Torres, Calerito, Ginés Marín, Mario Navas, Daniel Crespo, Clemente, Oliva Soto, El Astigitano… Y no son los únicos. (Los casos de Diego Ventura y Marco Pérez los explicó el empresario en una reciente rueda de prensa).Tiene razón Garzón cuando dice que hay que contar con las figuras para que la gente acuda a la taquilla; sí, pero hay que dar a conocer a los llamados toreros emergentes para labrar el futuro, si es que los veteranos deciden apartarse de una vez en algún momento.José María Garzón, empresario de La Maestranza.Joaquín Corchero (E. Press)¿Y los toros? Garzón se ha limitado a confirmar la lista de ganaderías que tenía apalabrada Ramón Valencia.¿Cómo se puede vender como novedad el debut de la ganadería de Álvaro Núñez y la presencia de Puerto de San Lorenzo? No es admisible que vuelvan los mismos hierros de todos los años —un par de ellos por partida doble— para una feria de estreno que necesita renovación, especialmente en el apartado de los toros.¡Que ha contado con muy poco tiempo…! De acuerdo, pero la feria resultante es decepcionante porque hay privilegios inmerecidos, muchos toreros interesantes que se quedan fuera de los carteles y una camada de toros que pedía a gritos una renovación.Y a partir de aquí surge un interrogante: ¿es este el proyecto que había pensado Garzón para Sevilla o el abono de 2026 no es más que el borrador de una nueva estrategia que imprima la innovación imprescindible que exige el futuro? Gran acierto del empresario al convencer a Morante de que echara por tierra el rito, la liturgia y la seriedad y decidiera ‘reaparecer’ en Sevilla¿Habrá revolución el año próximo?, ¿acaso un cambio moderado y silencioso? No se sabe. De momento, el soñado cambio deberá esperar, porque lo que no está claro es si Garzón ha venido para imprimir una personalidad diferente y propia a la Sevilla taurina o, simplemente, para seguir la estela de la empresa Pagés. Ese es el dilema.Por cierto, gran acierto el suyo al convencer a Morante de que echara por tierra el rito, la liturgia y la seriedad y decidiera reaparecer en Sevilla, con lo que le ha salvado la vida a Garzón y le ha dado color al abono. Y magnífica idea también la celebración de la gala de presentación de los carteles.Pero queda pendiente otra incógnita importante: si la Real Maestranza de Caballería ha cambiado de empresa para mejorar la gestión o para que todo siga igual pero con una persona más dialogante; dicho de otro modo, si estaba descontenta con la gestión de Pagés o solo muy enfadada por el dichoso asunto de los pleitos.Claro que a la propiedad de la plaza, tan conservadora ella, no deben gustarle los experimentos, y preferirá seguir el consejo que en el lecho de muerte le dio Alfonso XII a su esposa: “Cristina, guarda tu virtud, y ya sabes, de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas…”.Algo parecido podría decirle a su nuevo inquilino: “José María, no te metas en líos, y ya sabes, de Morante a Juan Pedro, y de Juan Pedro a Morante…”.
El toro, por los cuernos: Feria de Abril (Garzón)…, el cambio debe esperar | El toro, por los cuernos | Cultura
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