El periodista José Ignacio Arango trabaja a sol y sombra, sabiendo que por su cabeza hay un precio y en su pecho una diana. Hombres armados lo suelen preguntar en negocios cercanos a su casa y en la de sus familiares. Su nombre, además, está donde nadie quisiera figurar: en listas de diversos “plan pistola”, como objetivo militar por estructuras ilegales que operan en Cúcuta.José Ignacio Arango es el periodista más amenazado de Colombia.Según reveló la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) en su reciente informe “más allá de los números: el impacto de la violencia contra la prensa en 2025”, desde hace dos años, ejercer el periodismo en la capital de Norte de Santander se ha convertido, para él, en una actividad de máximo riesgo. Moverse con escoltas, esconderse por temporadas y modificar cada rutina cotidiana hacen parte de su vida diaria, marcada por amenazas constantes y explícitas.Arango es director del medio Noticias Cúcuta 75 y, por segundo año consecutivo, en una estadística nada alentadora, es el periodista más amenazado de Colombia, de acuerdo con los registros de la Flip. En 2024 recibió ocho amenazas y en 2025 esa cifra aumentó a diez.Libertad de Prensa FLIP Foto:FLIPSin embargo, el riesgo que enfrenta Arango no se explica únicamente por el número de intimidaciones. Desde 2024 ha sido víctima de 32 agresiones, que incluyen seguimientos, acoso, obstrucción a su labor periodística y desplazamiento forzado.Según documentó la Flip, el 78 % de las amenazas que ha recibido Arango provienen de bandas criminales que operan en Cúcuta, entre ellas ‘AK-47’, ‘La Familia P’, ‘Los Manzaneros’ y ‘Los Hombres X’, organizaciones señaladas de ejercer control territorial y economías ilegales en la región.Las intimidaciones no se han limitado a mensajes escritos. José Ignacio Arango suele recibir llamadas y videollamadas de presuntos cabecillas de estas estructuras criminales, algunos de ellos recluidos en centros penitenciarios, en las que le advierten que asesinarán a cada miembro de su familia si no detiene la publicación de sus investigaciones.Sus familiares han sido seguidos y vigilados, lo que ha convertido las amenazas en una presión colectiva y ha profundizado, por supuesto, el impacto psicológico y social contra el periodista.“He dejado de compartir tranquilamente con mi familia, mis hijas y mis amigos por el miedo latente a que fueran atacados por los grupos delincuenciales que me persiguen”, relató Arango para el informe de la Flip.La Fundación para la Libertad de Prensa exige protección para el periodista.  Foto:Cortesía FlipEl periodista aseguró que, ante la gravedad de la situación, ha optado por limitar sus desplazamientos y permanecer acompañado por dos escoltas, o incluso mantenerse oculto por periodos, como medida para proteger su vida y la de sus seres queridos.Las agresiones, documenta la Fundación, constituyen una retaliación directa por su trabajo periodístico, especialmente por la investigación y el cubrimiento de operativos de la Fuerza Pública contra estructuras criminales y sus cabecillas.A ello se suma su cobertura constante de la crisis de seguridad en Cúcuta y su área metropolitana, una región golpeada constantemente por la presencia de grupos armados ilegales, el contrabando y otras economías criminales.Las amenazas también han condicionado el ejercicio profesional de Arango, quien reconoce que informar en este contexto implica enfrentar dilemas permanentes. Entre ellos, elegir entre el derecho ciudadano a estar informado y el riesgo que implica señalar a los responsables de la violencia.“A veces siento indignación al recibir ataques de grupos criminales, simplemente por informar la realidad que vive la ciudad, su área metropolitana y el departamento”, concluyó el periodista para la redacción del informe. La FLIP alertó que el caso de José Ignacio Arango refleja un patrón grave de persecución contra la prensa en Cúcuta, y reiteró el llamado a las autoridades para que adopten medidas efectivas de protección, investigación y sanción, con el fin de evitar una tragedia mayor. Y, al mismo tiempo, cuidar a una voz necesaria y valiosa para toda la región nortesantandereana. Jhoan Sebastian Cote Lozanojhocot@eltiempo.com@SebasCote95 en XMÁS INFORMACIÓN EN SECCIÓN JUSTICIA

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