Ingresar a una red social, detenerse por un momento en un post, deslizar y seguir scrolleando es un hábito en la vida de muchos jóvenes. ¿Cómo podemos acompañar a las niñas, niños y adolescentes en la relación que tienen con internet? Es la pregunta que la fundación Fad Juventud ha intentado responder. Según un informe que ha presentado este jueves, casi dos de cada diez mensajes que circulan en la red social X (antes Twitter) contienen algún tipo de desinformación. La mitad en el caso de los temas que tienen que ver con la inmigración.La organización ha puesto el foco en la red social del dueño de Tesla para el estudio “Entre el ruido y los datos”, que ha elaborado con el apoyo de Google.org. Específicamente, se encontró que el 18,5% de mil tuits publicados entre abril y junio de 2024 son falsos o engañosos. De estos, seis de cada 10 se han clasificado como engaño (58,9%). A estos se suman la descontextualización de hechos (18,9%), las bromas (15,1%) y la exageración (12,4%). Más informaciónBeatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud, ha comentado que, aunque la protección de menores en los entornos digitales está actualmente en el debate público, “además de lo legislativo, tenemos que pedir responsabilidades a la industria”. Martín es enfática en afirmar que el desarrollo de una ciudadanía con pensamiento crítico y habilidades digitales en ciberseguridad “es absolutamente necesario para seguir avanzando” como sociedad. De acuerdo con el estudio, si hay un ámbito especialmente castigado por la desinformación, es el de la inmigración. La mitad de las menciones relacionadas con este tema contienen información falsa o manipulada. Se generalizan hechos aislados, se utilizan datos desactualizados o inventados y se construyen relatos de amenaza cultural o criminalidad sin respaldo empírico, sostiene el informe. La justicia tampoco escapa a esta dinámica. El 47% de las menciones sobre procesos judiciales tergiversan hechos, cuestionan sin pruebas la imparcialidad de jueces y alimentan la sospecha sobre el sistema judicial. Martín destaca que, aunque su preocupación está centrada en los más jóvenes, los datos tienen relevancia en un contexto en que la desinformación “no solo afecta a la forma que tenemos de pensar”. También actúa en la manera en que “se genera la polarización, la radicalización, y los discursos de odio”.La política como el gran eje de la desinformación El estudio muestra que uno de cada cuatro tuits gira en torno a la política, pero también es uno de los terrenos más contaminados. Solo analizando estos tuits, la investigación concluye que el 29% contienen información falsa o engañosa. Las narrativas polarizantes, datos erróneos y acusaciones sin pruebas se utilizan de forma sistemática para desacreditar a adversarios y ahondar en divisiones sociales. De los 300 perfiles más influyentes, 100 difundieron desinformación El informe encontró que, dentro de los 300 perfiles más influyentes de X que fueron analizados, 100 difundieron desinformación en al menos una publicación. Los principales altavoces de estos mensajes son en su mayoría perfiles anónimos. La organización no ha detallado el nombre que llevan estas cuentas, pero sí ha apuntado a un factor estructural: el hecho de que los algoritmos de las redes sociales premien la viralidad, la confrontación y las emociones intensas como la rabia o la indignación. “Estas emociones, aplicadas de forma general, amplifican tensiones sociales y refuerzan dinámicas que obstaculizan la comprensión de los hechos”, subraya el estudio. Un 45% de las menciones desinformadoras están alineadas ideológicamente con la extrema derecha, aunque el fenómeno atraviesa todo el espectro político. Las principales víctimas son los políticos y políticas (53,5%), seguidos de periodistas y medios (9,7%). Los ataques, aunque proceden de distintas ideologías, destacan por su carga polarizante y su capacidad para minar la credibilidad institucional.

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